eDuCaNDo De iGuaL a iGuaL eN eL HaMBRe CeRo

En esta edición de eL CaMiNo De piEFcitos hemos incorporado contenidos transversales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por la ONU para el año 2030, a medida que vamos avanzando en nuestro camino. Estos contenidos transversales son una apuesta del equipo docente del proyecto por otorgar al alumnado aprendizajes significativos y emocionales, de los que dejan una semilla y, con el paso del tiempo, se verán brotes verdes en la conciencia y manera de actuar ante diferentes situaciones que se puedan encontrar en sus vidas, en su día a día, en su propio desarrollo personal y profesional.

Durante estas últimas semanas, hemos dedicado dos sesiones, entre nuestro propio ritmo de proyectos planificados para este primer trimestre, a trabajar el ODS 2, relacionado con el Hambre Cero, tras recorrer la Comunidad Autónoma de La Rioja y, por otro lado, el ODS 4, haciéndolo coincidir con el Día contra la Violencia de Género, relacionado con una Educación de Calidad e Igualitaria, al disfrutar de los parajes del Principado de Asturias. A continuación, detallamos qué ha ocurrido en nuestras sesiones de Educación Física:

Durante esta sesión, hemos empezado leyendo el microrrelato con el que nos hemos metido de lleno con la temática del HAMBRE CERO, como es el siguiente:

Esta es la historia de dos pueblos enfrentados por la recolección de comida. Uno de ellos, utilizaba el bosque para recoger las frutas y hortalizas necesarias para su alimentación. El otro, navegaba por el río en busca de peces para poder solo alimentar a los habitantes de su comunidad.

Quien recolectaba en el bosque, se quejaba de que a su paso con las barcas, echaban a perder los frutos caídos al suelo y estropeaban la tierra donde se cultivaban las hortalizas.

Quien pescaba en el río, se enfadaba cuando los árboles frutales tenían sus ramas por encima del agua y dejaban caer sus frutos y ramas, espantando a los peces y complicándoles la labor de alimentar a sus familias.

Ninguna de las dos tribus se había parado a pensar nunca en que podían unir fuerzas y tener una dieta más saludable, nutritiva y alternativa, si combinaban ambos tipos de alimentos.

Un día cualquiera, de una época del año cualquiera, llegó un gran temporal, con vientos y lluvias muy intensas, tanto que duraron horas, dejando los cielos oscuros, cayendo agua como si de cascadas se tratase y levantando viento como si las turbinas de un avión estuvieran funcionando a pleno rendimiento. Cual fue la sorpresa que cuando todo pasó, los árboles se llenaron de peces y en el río solo se veían frutas y hortalizas.

Cada una de las tribus solo sabía pescar o recolectar sus alimentos, por lo que ahora mismo estaban en una situación en la que o buscaba una solución o ambos pueblos se morirían de hambre. En ese momento, dos niños de pueblos diferentes se pusieron a jugar, mostrando el camino de la comunicación y colaboración entre ambas aldeas. Uno le enseñó a bucear y el otro le enseñó a trepar. Desde ese momento, ambos pueblos comenzaron a cultivar las tierras, a pescar en el río y crearon una dieta basada en alimentos nutritivos y variados, además de aprender que la unión hace la fuerza.”

La historia nos ha hecho reflexionar sobre el tema y decidir si nos identificábamos con una tribu u otra. En este momento, tras el reparto del alumnado en las diferentes familias, hemos jugado a RÍO y BOSQUE, diciendo una de la dos palabras y escapando a nuestro pueblo de la otra tribu. Si nos cogen, cambiamos de tribu. En esta dinámica, nos da igual que una familia empiece con más integrantes que otra, pues a medida que se van sucediendo las partidas, se van cambiando de aldea, lo que hace que se equiparen las fuerzas entre ambas. Vamos cambiando la posición inicial previa a la carrera poniéndonos de frente, de espaldas, en la posición del flamenco (brazos estirados hacia arriba, a la pata coja y la otra pierna apoyada en la rodilla de la pierna que está en contacto con el suelo),… múltiples maneras que hacen más difícil la atención. Además, podemos ir diciendo otras palabras parecidas para comprobar que están atent@s, incorporando diferentes frases que en algún momento dado salga una de las dos palabras, manteniéndoles en todo momento concentrad@s.

Con el juego entre niñ@s, las tribus se dan cuenta de que el trabajo en equipo es mejor para mejorar su alimentación. Decidimos llenar nuestro banco de alimentos, que en nuestro caso era el círculo central, con todas las hojas que encontramos, así podremos soportar las duras condiciones del invierno, ¿será suficiente? Hacemos diferentes rondas, pues vamos viendo que existen diferentes perfiles en el grupo: aquell@s que van lent@s sabiendo que el trabajo lo harán l@s demás, aquell@s que optimizan el esfuerzo y van a su ritmo pero de una manera constante y, por último, aquell@s que van a darlo todo, consiguiendo el mayor número de hojas. Tras estas reflexiones, conseguimos que tod@s logren ser de este último tipo, llenando el banco de alimentos y viviendo una situación de trabajo en equipo, pues solo llegarán más rápido, pero junt@s llegarán más lejos.

Haciéndolo coincidir con el Día contra la Violencia de Género, la Educación Física con piEFcitos se tiío de morado y con ello, nos concienciamos en erradicar esta lacra, además de trabajar, una experiencia educativa en valores relacionada con una Educación de Calidad e Igualitaria.

Antes de empezar, me gustaría que le dedicarais unos minutos a leer este microrrelato que está relacionado con el contenido de la sesión que detallaré más adelante:

Martina y Enzo eran dos hermanos que vivían en un recóndito pueblo rodeado de montañas en un remoto país. Cada día y a pesar de las inclemencias del tiempo, debían recorrer 12 kilómetros a pie o corriendo por senderos y caminos entre dichas montañas para poder llegar al pueblo más cercano en el que había colegio. Lo hacían con enorme ilusión y motivación, pues para ellos, esa era la única forma de poder aprender.
Ellos, contaban con el apoyo de sus padres, sin embargo, otros niños de su mismo pueblo, se quedaban en casa ayudando a sus familias en las tareas domésticas o agrícolas, sin tener la posibilidad de ir al colegio. En definitiva, Martina y Enzo sabían que tener un futuro mejor pasaba por ir a la escuela, por eso hacían grandes esfuerzos para no perderse ni una clase.
Un hermoso día soleado, cuando iban de camino al colegio, se encontraron por casualidad por unos de los angostos senderos con un profesor de Educación Física apasionado del mountain bike que se había desplazado a la zona a recorrer una de las diversas y bellas rutas de aquel escarpado lugar.
Al encontrarse con los niños portando sus mochilas por aquel camino tan abrupto, quedó un poco sorprendido y de inmediato detuvo su marcha para hablar con ellos. Los niños le contaron que se dirigían a la escuela al pueblo más cercano ya que en su pueblo no tenían medios para desplazarse ni recursos para estudiar o aprender. Tras una amigable charla, se despidieron y continuaron sus caminos.
Pero aquella historia llegó al corazón del profesor y removió su conciencia. No podía entender cómo un derecho tan accesible y cotidiano para la mayoría de niños del mundo como era ir a la escuela para otros suponía un privilegio y un desafío diario. Entonces, decidió que debía hacer algo para cambiar esa situación y desigualdad y garantizar el acceso al aprendizaje de los niños de aquel remoto pueblo.
Sin pensarlo dos veces, visitó el pueblo de los niños y habló con el alcalde de la localidad. Le transmitió su deseo e intención de dar clase a todos los niños del pueblo para que no se tuviesen que desplazar entre las montañas con el peligro que ello conllevaba. El alcalde quedó muy entusiasmado y agradecido con la idea y la transmitió a todas las familias para obtener el compromiso de que llevarían a sus hijos a la escuela. Y así fue. Acondicionaron la vieja casa de la cultura del pueblo y la convirtieron en su nuevo colegio con libros, mesas, sillas, patio de juegos y con el tiempo tendrían hasta pizarra digital y acceso a internet. Por fin, Martina, Enzo y los demás niños y niñas del pueblo pudieron ir al colegio y aprender en las mismas condiciones que el resto.
El profesor, por su parte, recorría todos los días desde su pueblo esos caminos y senderos escarpados en su
mountain bike con la mochila cargada de vocación, ilusión y ganas de enseñar para hacer realidad el sueño de aquellos niños: poder estudiar y tener un futuro mejor y la convicción de que con aquel pequeño gesto estaba cambiando su mundo.

Esta historia de Martina y Enzo es la historia de much@s alumn@s que, por diferentes circunstancias, deben hacer un gran esfuerzo para seguir estudiando, incluso, yendo a escondidas para poder disfrutar de una clase para descubrir nuevos horizontes y explorar nuevos conocimientos que integrar en su día a día. Esta historia, marca el inicio de una experiencia de las que llegan, de las que no se olvidan, de las que enseñan por encima de la memoria, esta historia pertenece a los contenidos que llevamos con nosotr@s en nuestro historial de vida.

El alumnado se encontró 5 zonas marcadas por un ladrillo de color que representaban cada una de las etapas educativas que, por vivir en España, tienen la suerte de recorrer para poder cumplir sus sueños. En cada etapa, tenían que hacer un movimiento con la comba autoconstruida.

Organizados en equipos, cada uno en una etapa educativa diferente, iban realizando los retos propuestos (saltar hacia delante, hacia detrás, realizar un giro completo, alternar el salto con cada una de las piernas, saltar mientras realizamos una carrera,…) y, a la señal de cambio, se dirigían a un nuevo bloque para afrontar nuevas pruebas. En cada etapa, había papeles del revés, que no utilizaríamos hasta el último cambio.

En el último cambio, se les propuso que, antes de moverse, cogieran uno de esos papeles, lo leyeran de manera individual sin enseñárselo a nadie, haciendo lo que les pusiera. Había mensajes positivos como “Enhorabuena, puedes seguir estudiando y pasar de etapa educativa”, pero también había mensajes negativos como:

“Eres chica, no puedes seguir estudiando” 
“Tienes discapacidad y no te admiten en ningún centro educativo”
“Tu escuela ha sido bombardeada”. 

Las caras y gestos hablaban por sí solos, florecieron emociones como la injusticia de no poder seguir saltando mientras otr@s si lo hacen, la rabia por haber sido apartado del juego,… que luego compartimos en asamblea, poniendo ejemplos reales de los papeles que les habían aparecido pues, aunque esta dinámica haya sido una experiencia, desgraciadamente para much@s niñ@s su propia situación personal les hace vivir con estas injusticias que les separan de un desarrollo pleno a través de la educación, arrebatada por ser chica, por ser discapacitad@, por vivir en un país en guerra o, por el simple hecho, de no gozar de los recursos suficientes para poder estudiar.

Aprendizajes a través del juego que crean experiencias únicas e inolvidables, que llegan a tocar la fibra y mejorar la comprensión del mensaje que les queremos transmitir. experiencias que ayudan a remover conciencias, valorando lo que tienen y aprendiendo a sacarle el máximo provecho a todas las posibilidades que les brinda la suerte de vivir en el lugar donde viven.

Muchas gracias a los equipos docentes de las comunidades autónomas de la rioja y de asturias por regalarnos estas actividades, seguiremos proponiendo la consecución de actividades en valores para complementar el trabajo propuesto en la mejora de los hábitos de vida saludable a través del camino de piefcitos.

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